Una cosa es querer entrar al cielo y otra hacer la voluntad del que esta en el cielo. Recordemos que Jesús vino a establecer el reino de nuestro padre celestial, por eso debemos tener en mente hacer la voluntad de Dios y dar fruto, pues no solo se trata de milagros y señales; aunque también deben de existir. Si obedecemos y cumplimos los mandamientos de Dios estamos dando fruto.
“Queremos el cielo, queremos estar con Dios, debemos desear hacer la
voluntad de Dios”
Recuerda de donde nos saco Dios o de donde te esta sacando, el desierto solamente es una parada técnica, en la cual Dios prepara nuestros corazones y forma nuestro carácter. Muchas veces pensamos, que lo malo que estamos viviendo es porque Dios así lo hizo, pero en realidad las pruebas o desiertos no son de Dios son de Satanás.
Dios permite los problemas para bendecir nuestra vida.
Aunque te parezca extraño, no busques las bendiciones, busca al Dios de las bendiciones; no es malo buscar la sanidad, la prosperidad y los milagros. Pero es mucho mejor buscar el reino de Dios y su justicia, cuando hablamos de un reino, esto conlleva a un rey e incluye reglas, mandamientos y leyes. Deja que las bendiciones te persigan, esto no se refiere a estor solo esperando, sino que se debe trabajar y servir en el reino de Dios; cumple los principios y veras que las bendiciones te seguirán y alcanzarán.
En Deuteronomio 8:11 podemos leer cuando el pueblo de Israel vivía en Egipto, eran esclavos y Dios quiso libertarlos y les prometió una tierra prospera, pero en el camino al ver ciertas situaciones se olvidaron de Él por eso caminaron 40 días por el desierto. A nosotros también nos liberta pero cuando vemos cosas malas o buenas nos olvidamos de Dios, empezamos a vivir lo que consideramos que es lo mejor, pero lo único que logramos es caminar por más tiempo antes de llegar a la tierra prometida.